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miércoles, 20 de junio de 2018

La cárcel de bebes



El Centro de McAllen, en Texas, donde los niños son separados de sus padres. cortesía de AFP


La instauración de los modelos económicos, según la economía de las grandes corporaciones internacionales en la región de Centroamérica, sumado al entorno de la guerra silenciada que vive, Guatemala, El Salvador y Honduras, son parte de los puntos álgidos que diseñan el éxodo humano hacía los Estados Unidos, y que ha desembocado en el inhumano encarcelamiento de bebes en el Centro de McAllen, en Texas, donde los niños son separados de sus padres.

Escrito por: Ronnie Huete S.
Periodista y defensor de derechos humanos   


Washington DC, 20 de junio de 2018. El terrorismo de Estado provocado por el crimen organizado, el narcotráfico y las democracias incipientes del triángulo norte han provocado un nuevo éxodo de centroamericanos, hacía los Estados Unidos de América (EUA).

Guatemala, El Salvador y Honduras, son los países, cuyos habitantes deciden huir de sus estados, poseídos por las nuevas guerras del siglo XXI y las injerencias extranjeras neocoloniales vestidas de “desarrollo económico” con sus políticas de extractivismo de los recursos naturales, entre otras violaciones a la soberanía.

Padres de familia, junto con sus hijos y esposas, toman el riesgo de viajar vía terrestre y sin visado pasando por los peligros que ha generado el narcotráfico en el territorio de México.

Al llegar a la frontera, mantienen firme la esperanza de que los EUA los reciba mediante la petición de un asilo político, debido a la extrema violencia desatada en sus países, pero el obstáculo es mayor a esta petición de auxilio internacional.

Los centroamericanos que inmigran vía terrestre hacia los EUA, están en su pleno derecho humano internacional, de solicitar asilo según lo establece el artículo 14 de la Declaración universal de los derechos humanos.

Y es que la política en los países del triangulo norte se ha desbordado en el fracaso, y como consecuencia de ello, la ingobernabilidad, el estado de terror, entre otros factores políticos, obligan a sus habitantes a huir de sus territorios.

Según el Centro de Investigación Pew (Pew Research Center) a nivel internacional más de ocho de diez migrantes nacidos en El Salvador Guatemala y Honduras viven en los Estados Unidos.

Para el año 2015, “Pew Research Center” calculó que tres millones de inmigrantes procedentes del triángulo norte, vivían en los EUA y la cifra sigue en aumento, pese a las políticas de tolerancia cero, que la administración de Donal Trump tiene contra los inmigrantes que cruzan sin visado y vía terrestre, la frontera entre México y los EUA.

Hace tres años, el éxodo de menores no acompañados fue el titular de medios de comunicación internacionales, uno de esos niños ahora ha cumplido 18 años, pero mantiene fresco el recuerdo de estar encerrado en un enorme contenedor helado conocido como “hielera”.

Según los testimonios de varias entrevistas efectuadas, estos contenedores helados, se improvisan celdas con alambre, en donde encierran con llave a menores de edad, incluso hasta recién nacidos que son separados de sus padres, literalmente son cárceles para bebes en donde son custodiados por oficiales de migración, mientras se decide el estatus legal de los niños.

“Salí de mi país porque las pandillas querían reclutarme, y me obligaban hacer cosas que yo no quería” me mencionó el adolescente, a quien llamaremos “Jonatan” por razones de seguridad.

Nacido en Centroamérica, “Jonatan” relata que la noche que decidió emprender su viaje al “sueño americano” no se despidió de sus padres, ya que una reconocida pandilla de su país le seguía para matarlo.

“Me querían matar porque ya no quería obedecer a la pandilla, tuve que huir, solo tenía 50 dólares y con ese dinero pude llegar solo hasta México” describió “Jonatan” con su mirada observando hacia el cielo, como agradeciendo a dios por haberlo salvado de la muerte.

Una vez en México, “Jonatan” deambuló sin rumbo, durmió en las peligrosas calles de la capital mexicana y su única compañía eran los cartones que el mismo improvisó como una cama y cobija, tirado en una de las metrópolis más grandes del mundo.

“Por la mañana pedía para comer y de noche buscaba refugio en la calle” afirma con la vos entre cortada, el aun adolescente que tenia en ese entonces 15 años.

La seriedad en el rostro de “Jonatan” denota el sufrimiento que vivió, para huir y así sobrevivir a la violencia en Centroamérica, nunca sonrió en la entrevista, pero se mantuvo firme al narrar los hechos.

“Camine mucho por México, gracias a dios encontré gente buena que me ayudó a llegar a la frontera” puntualizó “Jonatan”, quien pensaba que la pesadilla de su viaje terminaría al llegar a los Estados Unidos, pero apenas comenzaba.

En una de las fronteras “Jonatan” describe que un oficial de inmigración lo capturó y lo llevo a un enorme contenedor helado conocido como “la hielera” en donde estaban muchos niños que como él habían abandonado a Centroamérica, huyendo de la violencia y de la guerra no declarada que vive el triángulo norte.

“No recuerdo cuanto estuve ahí, porque para mí el tiempo era todo igual, encerrado en la hielera” afirmó “Jonatan” cerrando por un momento sus ojos, para recordar esa imagen de terror psicológico, que le ocasionó estar privado de su libertad, siendo un niño de15 años para poder salvar su vida.

“Jonatan” respira profundo, deja de recordar el camino amargo que sufrió para llegar a los Estados Unidos, ahora a través de sus familiares en los EUA, logró regular su estatus legal, actualmente esta realizando sus estudios de secundaria y estudia inglés.

Como cualquier adolescente, “Jonatan” vive a través de sus sueños, y espera ingresar a la universidad para aportar en el crecimiento de su nuevo país de acogida, los Estados Unidos.

“Una vez un compañero de mi escuela me dijo que lo habían echado de su casa, a lo cual yo me reí, y le respondí; a mi me echaron de mi país” narró “Jonatan” con la ironía que caracteriza a un chico de su edad.

Con 18 años, “Jonatan” aún no comprende el entorno injusto que se vive en estos tiempos de la “cultura del terrorismo”, como llama el escritor estadounidense Noam Chomsky a las políticas exteriores de su país.

Nuevamente a mediados de 2018, los noticieros internacionales retumban en los sumarios noticiosos, narrando que más de un centenar de menores de edad han sido separados de sus padres, al cruzar la frontera terrestre de México sin ningún visado y que se han creado centros de detención para bebes, que han sido separados de sus padres.

En estas cárceles para bebes, se les brinda una manta térmica a los menores de edad y colchonetas tiradas al suelo del enorme contenedor helado, en donde son recluidos los bebes.

Los padres de estos menores son privados de libertad por haber cruzado la frontera terrestre entre México y los Estados Unidos, sin ningún tipo de visado.

Estos hechos remarcan el terrorismo de Estado, provocando la globalización de este, sin importar sexo, religión o edad, convirtiéndose en una historia cuya espiral se vuelve más larga y tediosa, en el contexto del respeto universal a los derechos humanos y en la nueva cosmovisión humana, de quien esparce el terror en el mundo.

The establishment of economic models, according to the economy of large international corporations in the Central American region, coupled with the environment of war silenced living, Guatemala, El Salvador and Honduras, are part of the flashpoints who design the human exodus the United States, and has led to the inhumane detention of babies in e l Center McAllen, Texas, where children are separated from their parents .


Written by: Ronnie Huete S.
Journalist and human rights defender   


Washington DC, June 20, 2018.  The state terrorism caused by organized crime, drug trafficking and the emerging democracies of northern triangle have led to a new exodus of Central Americans to the United States of America (USA).

Guatemala, El Salvador and Honduras are the countries whose residents decide to flee their states, possessed by the new wars of the XXI century and the neocolonial foreign interference dressed in "economic development" with their policies extractivismo of natural resources, including violations of sovereignty.

Parents, along with their children and wives, take the risk of traveling by land without visa through the dangers generated by the drug trade in the territory of Mexico.

Upon reaching the border, they hold unswervingly to the hope that the US receive them by requesting a political asylum because of the extreme violence in their countries, but the biggest obstacle is this request for international assistance.

Central Americans who immigrate to the US land, are in full international human right to seek asylum as provided by Article 14 of the Universal Declaration of Human Rights.

And the policy in the countries of the northern triangle has overflowed in failure, and as a result, ungovernable, state terror, including political, forcing their inhabitants to flee their territories.

According to the Pew Research Center  (Pew Research Center)  internationally more than eight out of ten migrants born in Guatemala and El Salvador Honduras living in the United States.

2015,  "Pew Research Center"  estimated three million immigrants from the northern triangle, lived in the US and the number continues to rise, despite zero - tolerance policies that the administration of Donal Trump has against immigrants They crossing without a visa and land, the border between Mexico and the United States.

Three years ago, the exodus of unaccompanied minors was the head of international media, one of these children has now turned 18, but keeps fresh memories of being locked up in a huge ice cream container known as "icebox".

According to the testimonies of several interviews conducted, these ice cream containers, cells with wire, where locked with a key to minors, even newborns who are separated from their parents improvised, literally are prisons for babies where they are guarded by officers migration, while the legal status of children is decided.

"I left my country because gangs wanted to recruit me and forced me to do things I did not want" I mentioned the teenager, whom we will call "Jonatan" for security reasons.

Born in Central America, "Jonatan" reports that the night he decided to start her trip to the "American dream" is not goodbye to his parents, as a recognized country gang followed him to kill him.

"I wanted to kill because they did not want to obey the gang, had to flee, only had $ 50 and with that money I could get only to Mexico" described "Jonatan" with his eyes looking skyward, like thanking God for saving him of death.

Once in Mexico, "Jonatan" wandered aimlessly, slept on the mean streets of Mexico City and only company were the same makeshift cardboard as a bed and blanket, lying on one of the largest metropolises in the world.

"In the morning asking to eat and night seeking refuge in the street," says with the voice between cut, the teenager even I had at the time 15 years.

Seriousness in the face of "Jonatan" denotes the suffering lived to escape and thus survive the violence in Central America, never smiled in the interview, but was adamant in telling the facts.

"Walk Mexico much, thank God I found good people who helped me get to the border," pointed "Jonatan" who thought the nightmare would end their journey to reach the United States but just beginning.

In one of the borders "Jonatan" describes that an immigration officer captured him and took him to a huge ice cream container known as "icebox" where many children as he had fled to Central America were fleeing from violence and undeclared war experienced by the northern triangle.

"I do not remember how much was there, because for me the weather was all the same, locked in the icebox," said "Jonatan" closing for a moment his eyes, remembering that image of psychological terror, which caused him to be deprived of his liberty, being a boy of15 years to save his life.

"Jonatan" take a deep breath, stop remembering the bitter path that struggled to reach the United States, now through their relatives in the US, he managed to regulate their legal status, currently pursuing his secondary education and studying English.

Like any teenager, "Jonatan" live through their dreams, and hopes to go to college to contribute in the growth of their new host country, the United States.

"Once a colleague of my school told me that he had driven from his home, which I laughed, and I said; I threw my my country "narrated" Jonatan "with the irony that characterizes a boy his age.

18 years, "Jonatan" still does not understand the unfair environment that exists in these times of the "culture of terrorism" as he calls the American writer Noam Chomsky to the foreign policies of their country.

Again in mid-2018, international news resound in the news summaries, narrating more than one hundred minors have been separated from their parents across the land border of Mexico without a visa and have created detention centers for babies who have been separated from their parents.

In these prisons for babies, they are given a thermal blanket to minors and mattresses thrown down the huge ice container, where they are held babies.

Parents of these children are deprived of their liberty for having crossed the land border between Mexico and the United States, without any visa.

These facts underline the state terrorism, resulting in the globalization of this, regardless of sex, religion or age, becoming a story whose spiral becomes longer and tedious, in the context of universal respect for human rights and the new worldview human, who spread terror in the world.


















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Licenciado en periodismo con Maestría en Cooperación al Desarrollo y elaboración de proyectos, estudió presencial en la Universidad Politécnica de Valencia, España. En 2010 vivió en Florianópolis, Brasil, regresando a Brasil el primer semestre de 2012 en la ciudad de São Paolo. En 2008 viajó por Centroamérica. En 2013 viajo a California, US. En Julio de 2015 viajó hacía Washington D.C. y luego tuvo una corta estadía en Nueva York, terminando en el Estado de Florida.En 2016 viajó a California en donde produjo el programa radial "ciudadanos del mundo". Actualmente se encuentra en Washington DC, en donde redacta un libro en relación a sus experiencias de viaje.