lunes, 23 de mayo de 2016

Venezuela y el rio latinoamericano



Esta amenaza, pone en alerta al resto de la región latina, puesto que Venezuela puede ser víctima de una intervención militar extranjera por beneficiar con la verdad a los pobres, que antes de 1999, sufrieron la embestida airada que deja a su paso las políticas financieras neoliberales y violaciones de derechos humanos.

Escrito por: Ronnie Huete S.
Periodista y activista de DDHH.

California, 23 de mayo de 2016. Es un infortunio decir la verdad, en tiempos que se premia la mentira y la ridiculez en los emporios de los medios de comunicación internacionales. Este el bizarro contexto que construye la realidad humana, en la era moderna.

América Latina, atraviesa por un convulsionado sismo de informaciones, que desembocan en una guerra de cuarta generación.

Precisamente las armas no son de destrucción masiva, pero sí de desinformación masiva, a tal punto que gran parte de la población mundial, acredita que en Venezuela se padece de hambre.

Venezuela es un estado latinoamericano, cuya región es conocida internacionalmente por poseer la segunda reserva de petrolero más grande del mundo, después de Arabia Saudita.

Esta nación sudamericana, inicio al finalizar el siglo XX un gobierno que decidió no obedecer el acostumbrado consenso económico que Washington impone a los estados en Latinoamérica y que los ha postrado en dictaduras que facilitan la pobreza de sus habitantes y las violaciones de los derechos humanos.

Su ex presidente, Hugo Chávez Frías, fallecido hace tres años debido a un extraño cáncer, comenzó a diferenciarse en Latinoamérica y el mundo por beneficiar a las familias más pobres de su país, mediante la economía política de la solidaridad.

Un fuerte porcentaje de venezolanos comenzaron a tener una vida digna, derecho que se les había negado por las políticas neocoloniales y de mercado libre, impuestas por un largo periodo de tiempo en la historia venezolana.

Sin embargo este legado, llamado ahora chavista, está siendo atacado por las mayúsculas corporaciones de capital financiero internacional, que han iniciado una serie de ataques a la economía de Venezuela, violentando su soberanía e independencia.

Los tanques de la desinformación mediática bombardean a diario a los receptores en el mundo, haciéndoles creer que la crisis económica de Venezuela es por la culpa de su gobierno, realidad que es totalmente falsa, según el testimonio de las grandes mayorías que defienden el legado revolucionario del ex presidente, Hugo Chávez Frías y ahora viven en condiciones dignas.

Basta hablar con un ciudadano pobre de Venezuela, y darse cuenta de los beneficios sociales que han obtenido durante los últimos 17 años de gobierno, incluyendo a los que antes no tenían acceso como ser; salud, vivienda y educación.

Globo visión, es uno de los sobresalientes medios de prensa en Venezuela que difunden la información según los intereses de la clase pudiente de esta nación sudamericana.

No importa llegar alterar todo sentido de la realidad, siempre y cuando se beneficie con una falsa información a los intereses financieros de los dueños de corporaciones venezolanas e internacionales.

Actualmente Venezuela a traviesa por una guerra mediática, cuyo contrapeso lo hace TeleSur, medio de televisión internacional, cuya subjetividad defiende los logros alcanzados para beneficiar a mayor parte de la población venezolana que por años vivió bajo el subyugo neoliberal.

Evidentemente, las políticas torturadoras del Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio, el Fondo Monetario Internacional, cuyas directrices provienen desde el seno de Washington D.C. desean en lo absoluto recuperar este espacio financiero en Venezuela.

Recientemente se descubrió, que en territorio Venezolano se encuentra una fuerte reserva de oro entre otros minerales no renovables utilizados en la fabricación de la tecnología de punta.

Este y otros motivos son causa de ataque para  la nación latinoamericana de Venezuela, gobernada por Nicolás Maduro y la democracia participativa de su pueblo.

Ya lo han señalado organismos internacionales que incentivan la democracia en el mundo, Venezuela ha sido ejemplo de democracia, no solo para la región latinoamericana, puesto que otros países del hemisferio mundial ven como buen referente a Venezuela.

Ya lo dijo en su discurso anual  en el Centro Carter celebrado en la ciudad de Atlanta, EE.UU., el ex presidente del país, Jimmy Carter, elogiando públicamente el sistema electoral venezolano e incluso declaró que es el mejor del mundo.

Pero la actual guerra mediática en Venezuela, ha desencadenado en una económica, en donde el capital financiero proveniente de la usura y el narcotráfico, se disputa con la que impulsa la economía gubernamental, y la que promueve la vida digna entre la población venezolana, que lucha por su revolución y oposición al conceso de Washington D.C. impone en otros países de Latinoamérica.

Dos realidades, difundidas en la prensa venezolana e internacional, una como analogía de la defensa de los intereses de los más ricos, y la otra por la defensa de los derechos humanos y la dignidad en los habitantes de Venezuela.

Para deslumbrar en esta oscuridad degenerativa, producida por los grandes medios corporativos, defensores del capital financiero especulador en el mundo, basta realizar una lectura histórica de lo que era Venezuela antes de la llegada de Hugo Chavéz Frías al poder.

Esta amenaza, pone en alerta al resto de la región latina, puesto que Venezuela puede ser víctima de una intervención militar extranjera por beneficiar con la verdad a los pobres, que antes de 1999, sufrieron la embestida airada que deja a su paso las políticas financieras neoliberales y violaciones de derechos humanos.

Hoy, es un buen tiempo para retomar el histórico legado de la patria grande; Latinoamérica, predicados por pensadores latinos como José Martí, Simon Bolivar, y recientemente por Hugo Chavéz Frías.

La fuerza emancipadora de Venezuela, es la pauta de construcción social y humana, cuyo cause debe recorrer con fuerza como un solo rio fluyente y unificado en Latinoamérica, la patria grande.




       




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