miércoles, 19 de agosto de 2015

La arcilla de “The Potter’s House”,



The Potter’s House”en sus inicios.


“hay que abandonar la idea, que una sola persona puede hacer todo y decidir por todos, puesto que nosotros y nosotras podemos hacerlo, rompiendo el control de las fronteras, que ha sido impuesta por los que viven arriba de la pirámide, y poner en práctica una cosmovisión de vida horizontal y no vertical, como lo establece el capitalismo”. 


Gabriela Vigo.

Texto y Fotografia por: Ronnie Huete S.
Fotografía de portada e interiores: “The Potter’s House”,
Periodista y activista de DDHH
Cooperante internacional


 Washington D.C. 19 de agosto de 2015. Trascender en vida, a través de una sonrisa y la felicidad espontanea, mediante la aplicación de su ejercicio continuó, es el sentimiento que transmite Gabriela Vigo, quien junto a su bicicleta construye vida, pero no la vida que venden los medios de comunicación corporativos. Al contrario, la vida que se edifica con la arcilla del buen alfarero.

Vigo, tomo un tiempo de su trabajo en “The Potter’s House”, (Casa del Alfarero), para conversar y compartir el sentimiento de libertad, que expresa a través de su medio de transporte y forma de vida, puesto que el buen ejercicio, la alegría y la sencillez que nos brinda el estar vivos, puede ser sentido por los habitantes de la tierra.

The Potter’s House, es una librería, café y comedor, situado en el barrio, Adams Morgan, y dentro de sus instalaciones se respira historia, tranquilidad y una mezcla de culturas, añadida recientemente por la tecnología inteligente.

Adams Morgan, está situado en el centro de la comunidad latina de Washington D.C. al noroeste de la capital estadounidense. Los ladrillos de este pequeño espacio se entrelazan con la diversidad de libros que expone  “The Potter’s House”, cuya literatura intenta de irrumpir con lo establecido y brindar un brillo alternativo, a la esperanza de sus ciuadadanos.

Medio siglo

“The Potter’s House”, pasó por una remodelación de su local que duro un año y medio según lo explica Gabriela Vigo, quien trabaja en este lugar desde hace cuatro meses que fue nuevamente abierto al público.

Su cimiento comenzó a funcionar a través de una iglesia, hace medio siglo, y comenzó como sitio comunitario para ayudar a las personas que no tenían dinero o alguna actividad de subsistencia o vivienda, por lo que los iniciadores de “The Potter’s House”, comenzaron con este lugar sin fines de lucro.

No obstante, la idea de este recinto literario, es convertirse en una cooperativa, con un pensamiento más progresista, mediante la venta de sus libros, cuyas letras encierran a sus lectores en temas políticos, culturales, históricos y todo material literario que haga pensar a sus visitantes en pro de una mejor perspectiva humana.


El socialismo anarquista, es otro de los temas que los lectores pueden encontrar en este lugar, cuyos visitantes hacen sus propios criterios sobre el actual modelo económico predominante, o pirámide, como le llama Gabriela Vigo, y quien le apuesta a un modelo de vida más horizontal, sin jerarquías.

Adherirse a la comunidad

El deseo de “The Potter’s House”, es compartir con sus visitantes una cosmovisión de vida más progresista y adherirse a la comunidad, mediante una cooperativa, tarea difícil en una ciudad como Washington, pero no imposible como menciona Vigo.

En los alrededores del barrio que se entrelaza con otros, formando un triangulo, existe una clínica comunitaria, al servicio de las personas pobres y latinoamericanos sin acceso a la salud oficial.

Entre otro particular, la ciclista en mención, le sorprende el racismo que aún se vive en los Estados Unidos. Y es que a mediados de la segunda década del siglo XXI, aun se marca con ahínco las diferencias entre afrodescendientes, angloestadounidenses, latinoamericanos y otras comunidades que conforman la vida pluricultural de Washington, pese a la fuerte trayectoria histórica de este país en ese tema.

“Sí, en verdad  tu eres blanco, negro o latino, se siente aún el racismo” mencionó Vigo quien aseguró que existe en un 100 por ciento de racismo todavía.


El mal de la pirámide

Prueba de este racismo es la segregación que existe en Baltimore, en el Estado de Maryland, en donde aún viven en barrios separados, según su condición cultural o racial.

“Lo que los divide entre estos barrios es una calle, sin embargo en Washington D.C. hay un poco más de mezcla, pero aun se siente el racismo”. Describió Gabriela.

La brutalidad policial que existe en algunos estados, de Estados Unidos, lo convierte en un país policial, puesto que los últimos ataques de estos entes de seguridad, han sido dirigidos contra afro estadounidenses.

La latinoamericana, Gabriela Vigo, originaria del Estado de Venezuela, vive desde hace 13 años en los Estados Unidos. Vigo, es del pensar  que la organización dentro de los barrios y las comunidades, a través de la soberanía del pensamiento, es una nueva construcción de una sociedad, que podría plantear soluciones a los problemas raciales.

No permitiendo de esta forma, que el uno por ciento dominante, piense por los que están por debajo de esa pirámide, que ellos mismos han edificado a su favor, y que han hecho pensar a las personas, a través de la media corporativa establecida, que siempre unos seres humanos tienen que estar por encima de otros, describió Vigo.

Mientras nos despedíamos de esta conversación en “The Potter’s House” o Casa del Alfarero, los minutos se alargaban como si la hora nunca fuere a llegar, debido a la arcilla con la que allí se trabaja, en el trascender de la vida.



Este artículo es una serie de relatos de mi estadía en Washington DC en donde como periodista, activista de derechos humanos y cooperante internacional, escribiré de lo que no se observa en el mundo exterior, como resultado de la guerra mediática,  que enfría y construye un nuevo humano mecanizado según las directrices del nuevo orden mundial. 



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