viernes, 14 de agosto de 2015

El doble nacimiento de una mujer







En su segundo nacimiento,  fue parida por la violencia internacional, quien la hizo defender la paz como un eslabón perdido, pero que siempre se tiene que recordar como el más puro respeto de los seres humanos y la diversidad de culturas que cohabitan en el mundo.

Texto y Fotografia por: Ronnie Huete S.
Periodista y activista de DDHH
Cooperante internacional




Washington DC, 14 de agosto de 2015,  1981 fue el segundo nacimiento de una mujer, cuyo nombre no quiso revelar, puesto que su primer nacimiento fue carnal, y su segundo fue la liberación de la conciencia y su alma.

El haber nacido dos veces, le implico obtener una nueva casa, pero esta vez de plástico, hecha artesanalmente con algunas herramientas que también utiliza para pronunciar su descontento con su vecina cercana, la Casa Blanca de los Estados Unidos de América.

Desde hace 34 años, la mujer cuyo rostro tapa para protegerse de la inclemencia del sol del fuerte verano en la ciudad de Washington DC, mantiene una protesta permanente, puesto que determina que las injusticias de la vida se deben denunciar, porque de lo contrario, es como estar muerto frente al vivir.

Media hora bastó para conversar con la señora, cuyo cuerpo ya refleja el riguroso camino que ha decidido emprender en pro de la humanidad, como ella lo manifiesta, puesto que se considera una ciudadana del mundo.

Mujer veinteañera

Vive permanentemente frente a la Casa Blanca en Washington D.C. A 34 años de estar ahí, su cuerpo ha envejecido como normalmente ocurre con un ser humano, sin embargo su alma mantiene la rebeldía de una juventud, de una mujer veinteañera.

Protestar en contra de la guerra que sufre el pueblo de Palestina y las políticas exteriores del gobierno de Estados Unidos hacía el mundo, la hace acentuar su ciudadanía; ciudadana del mundo, como bien lo dice ella, aunque nació en New York.

A diario los turistas que visitan la Casa Blanca, hacen alardes con sus objetos tecnológicos, tomando fotografías de sí mismos, rindiendo alabanza al dios de la vanidad que bien se inyecta en el cerebro de los seres humanos, a través de la extensa publicidad de la era tecnológica, pero nadie en media hora se detuvo a preguntar a la señora que estaba haciendo allí, o si se sentía bien de salud, lo que comprueba el enfriamiento del corazón humano en su plena era de “progreso y desarrollo”.

Pero la ausencia de solidaridad humana en este pequeño recinto de la tierra, símbolo de poder ante el mundo, no detiene el sueño de la misteriosa señora, quien con pancarta en mano arremete contra  el Estado de Israel, ya que menciona que la ambición de poder de esta joven nación, es compartida con el gobierno de Estados Unidos, quienes ante el mundo, atacan al pueblo de Palestina.

La administración mundial

Las descripciones de la señora basada en hechos históricos de las guerras producidas en el mundo, mencionan que la prensa internacional menciona dos versiones; una la de salvaguardar la vida de la humanidad, y la otra, la obtención total de los bienes naturales de las demás naciones del mundo, a costa de sus invaciones.

La administración mundial, de los bienes naturales o territorios, como es el caso de Palestina, quien sufre de una guerra permanente desde que es ocupada por Israel, así como las bombas atómicas lanzadas a Japón, son parte de las consignas, de la mujer que nació dos veces.

En su segundo nacimiento,  fue parida por la violencia internacional, quien la hizo defender la paz como un eslabón perdido, pero que siempre se tiene que recordar como el más puro respeto de los seres humanos y la diversidad de culturas que cohabitan en el mundo.

34 años pidiendo por la paz de la tierra, frente a la cuna de las decisiones internacionales, en donde en las dos primeras décadas del siglo XXI se han dictado guerras, y ataques continuos de diferente índole, pero con resultados de muertes violentas.

Acontecimientos que son puestos de frente, a través de la guerra mediática que moldea como arsia el  cerebro de la humanidad, cada vez más lejos del amor al prójimo.


Su estadía en frente a la Casa Blanca será hasta que pueda ser suplantada por el resto de la humanidad, afirmó la señora, quien aseguró que de volver a nacer haría la misma acción, pero mantiene la fe, que sus hermanos de la tierra, comprendan la importancia de volver a nacer.


Cuando le consulte a la señora, que estaba esperando, su respuesta fue; “a que ustedes se unan a protestar, porque de lo contrario, seguirán creyendo ser libres, dentro de la cárcel de sus cerebros”.

Este artículo es una serie de relatos de mi estadía en Washington DC en donde como periodista, activista de derechos humanos y cooperante internacional, escribiré de lo que no se observa en el mundo exterior, como resultado de la guerra mediática,  que enfría y construye un nuevo humano mecanizado según las directrices del nuevo orden mundial.  












     

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